agosto 24, 2010

Palíndrome.



Es de madrugada y me acomodo a tu cuerpo. Recito entre sueños esa frase y me pierdo de nuevo entre las sábanas. Desierto en ruinas que se construye a cada bocanada de tu aire. Pradera en llamas que se alimenta de un reloj desubicado. Es de noche y me preparo para desatar la huida. Pasos acostumbrados a la memoria pero frágiles en la oscuridad cristalina. Es de día y te veo sobre el rojo. Es de día y sonreímos. Encuentros que han sobrepasado los términos fugaces de la ironía.  
Papilla estelar de Remedios Varo, la huida de nuevo aunque gramaticalmente sea erróneo repetirlo, todo junto a esa imagen de laberinto en el que no me preocupa la salida, no la busco. Intriga, intenso placer, falta de costumbre que me alegra, exceso de improvisación que me hace feliz.  
Te regalo mis días para que los administres de la forma más interesante que se nos ocurra. Te regalo mis dudas para que las hagas crecer y así las pueda resolver. Te regalo el sabor para que lo guardes en el bolsillo y lo digieras cuando se te antoje tener entre tus labios un poco de este cielo del que me adueño de vez en cuando.
Somos canción de luna en el depósito de recuerdos y de imágenes oníricas. Y de pronto este texto es tan abstracto que hasta a mi me costaría trabajo entenderlo. Pero somos electricidad y no me importa. Somos pinceladas y café. No me preocupa. Somos. Eso me importa. Palíndrome, aunque el mundo no me entienda. Palíndrome en este planeta simple. Palíndrome ente estos ojos que me observan. Eso es, somos. Soy. Flash fotográfico y es de noche.


1 comentario:

  1. Escribes unos textos tan profundos, no se si saber ke decir o kedarme cayado, pero tu buen sentido me alegra.

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