Sueño primero: Que toques en la entrada para que te escuche, que golpees la puerta con el filo de tus labios, que asumas la vacuidad de la mañana despoblada mi cama de ti. Que revuelques tus pasiones y tu vello púbico contra mis manos, mi cara y tu delirio. Que anotes el número de las placas de los que nos apuntan con su luz sobre las pupilas. Que nos dejemos desfallecer antes del final de la vida, para compartirlo todo.
Sueño segundo: Introduzco mis manos con los dedos separados entre el saco de semillas de frijol, el placer adormece, cosquillea en la palma y recorre los nudillos. Meto con cuidado el principio de mi dedo índice en el centro de una gelatina de limón, la sensación es para derretirse. Toco con la punta de mi lengua un poco de sal esparcida sobre la mesa, el roce mini rocoso es complaciente. Recorro con la nariz los dobleces, extremidades, curvas, poros, vellos, escondites, hendiduras, renglones del mundo, la locura es imparable. Me robo una sandía, me persiguen los payasos.
Sueño tercero: Dejo que a mi cuerpo le caiga un chorro de agua fría, que empiece en la cabeza, que luego se deje ir por la espalda y que atrevidamente me moje el trasero. Dejo que a mi cuerpo lo cobije un manto de vapor, que le envuelva con calor los pies, suba por las piernas desnudas, atraviese el sexo, el abdomen, el pecho y la cara. Le doy permiso al frío azulejo de que se cargue mi espalda, que se agarre de las plantas de mis pies. Toalla, jabón, papas fritas y sprite de litro para compartir.
Sueño cuarto: Que asumas el simple enojo del atardecer, que asumas el mayor enojo de la noche, que no te pierdas en distracciones del ir y venir, que como un libro estúpido de superación personal trate de venderme frente a la acera de mi casa, que jamás descubramos la nube de plata que te vio descender del infierno, que seamos dioses desabridos por falta de crema de cacao.
Sueño quinto: Dejo que mi cuerpo te penetre, me penetre la almohada. Te penetre la cascada de sensaciones, me penetre el aceite de nube. Dejo que anochezca en esta serie de sueños de celos.
Sueño sexto: Delirio. Negros muy negros, luces muy ausentes.
